
Casco Histórico de la Ciudad
Puerto de Valparaíso
Fue creada por acuerdo del Cabildo de
Santiago de construir un puerto en la bahía de Valparaíso, en la sesión
de noviembre de 1552. El nombre se debe al español don Juan de Saavedra.
La ciudad de Valparaíso cuenta con
alrededor de 300.000 habitantes. Está rodeada por otras importantes
ciudades (como Viña del Mar), con las cuales pasan el millón,
trescientos mil habitantes. Se halla a una latitud de 33º 03' S y una
longitud de 71º 38' W.
Valparaíso es un importante puerto, a
través del cual se importa y exporta la producción. La ciudad es
pujante, con gran actividad comercial e industrial.
El
2 de julio de 2003 la Organización de Naciones Unidas para la Educación,
la Cultura y la Ciencia, UNESCO, declaró el casco histórico de la
ciudad-puerto de Valparaíso, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El Área histórica de la ciudad está
conformada por la Iglesia La Matriz, Plazuela Santo Domingo, Plaza
Echaurren, Calle Serrano y entorno, Muelle Prat, lugar de atraque de los
barcos y sector donde están las lanchas para salir a pasear por la
bahía; plazas Sotomayor y Justicia, Museo del Mar, Calle Prat, Plazuela
Turri y entorno, intermedio entre cerros Alegre y Concepción.
Las construcciones del centro
histórico reflejan una época de oro. Entre los que sobresalen y que han
sido declarados monumentos nacionales, se encuentran el Palacio Baburiza,
situado en el Paseo Yugoslavo del Cerro Alegre, y en el cual actualmente
funciona el Museo de Bellas Artes.
Zona
Típica fueron declarados el sector de la Iglesia Matriz del
Salvador y el área en torno a la plaza Aníbal Pinto, en el plano de la
ciudad.
Hay más edificios de relevancia, como
la Intendencia de Valparaíso, frente al monumento a los Héroes de
Iquique en la Plaza Sotomayor, la Iglesia La Matriz, la iglesia
anglicana de San Pablo, en Cerro Concepción
Otro rasgo pintoresco lo
dan los ascensores o funiculares, algunos de los cuales funcionan desde
el siglo pasado como medio de transporte público, en la colorida y
accidentada urbanización de Valparaíso.
VALPARAÍSO
ALEGRÍAS Y TRISTEZAS DE
UNA JOYA DE LA HUMANIDAD
Por:
Rubila Araya
A
poco de recibir la honrosa nominación, recordamos los tiempos de
esplendor y las tragedias sufridas por esta nueva ciudad patrimonial.
Campanas,
bocinas y sirenas de barco entonaron a diferentes ritmos sus respectivos
sonidos que, junto a vítores de júbilo, se escucharon en todo el puerto
luego de conocerse la esperada noticia que el alcalde, Hernán Pinto,
revelaría desde París el pasado dos de julio. Días después, fuegos
artificiales, música y un sinfín de actividades iniciaron la gran
celebración.
Valparaíso había sido nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad. La
Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, con la aprobación unánime de los 21 miembros del Comité
Ejecutivo, daba un final victorioso a siete años de ardua gestión en
busca de la ansiada nominación que pondría a la ciudad porteña al mismo
nivel que las iglesias de Chiloé e Isla de Pascua.
Y
es que ostentar la categoría de patrimonio mundial trae muchos
beneficios a un lugar, que si son aprovechados y manejados
adecuadamente, podrían ser una importante ayuda para disminuir problemas
como la cesantía, pues se cree que el incremento del turismo originaría
más puestos de trabajo; para establecer planes de aseo y de seguridad;
para salvar de la ruina a construcciones antiguas del casco histórico; y
para multiplicar las actividades culturales; entre otras cosas. Ventajas
derivadas, en gran parte, de la posibilidad de recurrir a fondos de la
UNESCO y a la opción de acceder al crédito patrimonial que otorga el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Por el momento, los sectores aledaños
a la Iglesia La Matriz y Plaza Echaurren, Muelle Prat y Plaza Sotomayor,
calle Prat y Plazuela Turri, y un segmento de los cerros Alegre y
Concepción, con sus ascensores, paseos, casas, pasajes, escalinatas y
colores, forman parte de la riqueza del mundo. Pero no se trata sólo de
un grupo de construcciones, calles y espacios concretos, detrás de este
título hay más que eso, existe una historia protagonizada por hombres y
mujeres que a lo largo del tiempo fueron forjando una identidad única.
Personajes nacidos de una
mixtura cultural, que gozaron del progreso y la prosperidad, y también
sufrieron las desventuras de la fatalidad, imprimiendo un sello hoy
transformado, además, en cualidades intangibles que sirven de testimonio
a toda humanidad.


Primeros
pasos de una ciudad no fundada
Los
habitantes originarios de esta parte del litoral chileno fueron los
Changos, quienes por alguna razón dieron al lugar el nombre de
“Quintil”, es decir, Palos Quemados. Denominación que cambió a
“Valparaíso” después de 1536, cuando el capitán Juan de Saavedra llegó
junto a su tripulación y rebautizó la bahía.
Pedro de Valdivia la designo puerto
oficial del reino de Chile en 1544 y quince años después, comenzó a
delinearse a partir de una capilla construida donde hoy se encuentra la
Iglesia La Matriz. Pero, curiosamente, la ciudad que hoy es patrimonio
de la humanidad nunca fue fundada. Aún así, se transformó en el más
importante polo comercial del país y en el paso obligado para los barcos
que cruzaban del Atlántico hacia el Pacífico.
Durante
el siglo XIX y principios del XX, el auge económico de la urbe porteña
trajo consigo a inmigrantes que introdujeron las tendencias europeas y
los rasgos culturales de sus respectivos países, creándose, entre
chilenos y extranjeros, una sociedad pujante que llegó a estar a la
vanguardia del desarrollo nacional.
Entre los hitos importantes está la fundación del diario en español más
antiguo del mundo, El Mercurio de Valparaíso (1827); la creación del la
Bolsa de Valores de Valparaíso (1848); y la formación del Cuerpo de
Bomberos de Valparaíso (1851), el primero del país.
Etapa de prosperidad en
que se concretaron obras como la construcción del ferrocarril, la
instalación de telégrafos, alumbrado público, agua potable y
alcantarillado; y se establecieron casas comerciales, clubes, hoteles y
teatros, símbolos de la agitada vida social y cultural. Años de una
bonanza que fue en declive con la apertura del canal de Panamá, en 1914,
pero que se convirtieron en determinantes en la historia de la ciudad
porteña.


De esplendor y sufrimientos
Los
primeros años en la historia de Valparaíso, y en realidad toda su
existencia, abarcan una amplia gama de acontecimientos. De hechos no
siempre afortunados, es más, de verdaderas tragedias que inevitablemente
dejaron una huella indeleble en la memoria del pueblo.
Saqueos, naufragios, bombardeos, epidemias, inundaciones, incendios y
terremotos, en tiempos lejanos o recientes, han arremetido
sorpresivamente, dejando a su paso el dolor de la pérdida y el
testimonio de la destrucción.
Historias orales y escritas nos traen al
presente sucesos tan remotos como el saqueo del corsario inglés Francis
Drake, el cuatro de diciembre de 1578. Los naufragios de “Nuestra Señora
de la Ermita” (1769), de la antigua Esmeralda (1825) y del vapor Perú
(1851), sólo por nombrar algunos.
Hasta un bombardeo de la escuadra española sobre el puerto, en 1866,
debido al desafío que hizo Chile a España, por la disputa comercial que
este país tenía con Perú, integra la lista de hechos catastróficos.
Las
epidemias también pasaron sembrando la muerte por la ciudad. La pobreza
y el hacinamiento se convirtieron en el escenario ideal para pestes como
la viruela, que en 1866 cobró la vida de 5.957 seres; y la escarlatina,
que azotó el puerto entre 1831 y 1832.
El fuego siempre se ha destacado entre
los recuerdos dolorosos de un Valparaíso que no olvida dramas como el
vivido en 1953, cuando la celebración de Año Nuevo terminó con el gran
incendio de la barraca Schultze, ubicada en Avenida Brasil 2069;
mientras bomberos intentaban combatir las llamas, una explosión mató a
50 personas y dejó 350 heridos.
Los movimientos telúricos,
inevitablemente, han sido una constante en nuestra historia como país, y
la ciudad puerto no es la excepción, pues se ha visto azotada por
terremotos en 1647, 1730, 1906, 1965, 1971 y 1985. Pero es el de
principios del siglo XIX el que más se recuerda.
Como anécdota, se cuenta que aquel
fatídico dieciséis de agosto, mientras se agitaba la tierra y se caían a
pedazos los edificios, el famoso asesino en serie Emile Dubois se
encontraba entre los quinientos noventa y ocho reos de la cárcel de
Valparaíso, esperando el día de su fusilamiento. A pesar de que el
psicópata pudo haberse escapado, pues los demás prisioneros lo liberaron
de sus
esposas
y grilletes, para que los encabezara en una fuga, éste fue encontrado
sano y salvo entre los escombros, cubierto con un poncho y hasta
afeitado.
Y es que así es Valparaíso, así es su
historia de pomposo esplendor y continuas tragedias, de alegrías y
sufrimientos que determinan a un pueblo y definen su personalidad. En
esta ambivalente realidad se creó su entorno, se perfilaron sus
personajes y se conformó ese todo que hoy es patrimonio de la humanidad.
(de
www.escaner.cl)
• Inicio • Arriba • Iglesias de Chiloé • Rapa Nui • Valparaíso • Salineras Humberstone y Santa Laura • Ciudad Minera de Sewell •